
El día ha comenzado frío, gris e inexplicablemente silencioso. Lo primero que me he encontrado esta mañana, al comenzar la jornada, ha sido con dos hechos que podría interpretar como un vaticinio aciago. No es que sea supersticioso ni que de crédito a signos ni premoniciones de ningún tipo. Pero no he podido evitar relacionar lo que he visto y el sentimiento que me ha provocado, con pensar que algún significado puede esconder.
En el patio de entrada a mi lugar de trabajo, me he tropezado con una paloma muerta provocándome una sensación de mucha lástima. Se encontraba refugiada bajo unas sillas, como si hubiese estado buscando resguardarse de la noche para mitigar el frío o el dolor que tenía. Cuando la he recogido he tenido la sensación de que no hacía mucho tiempo que había expirado porque aún no estaba del todo rígida ni su tacto era el de la fría muerte. Es como si hubiese estado esperando que alguien llegase a tiempo de socorrerla y darle calor, pero su esperanza no se ha cumplido.
Al comentar el hecho, con una exclamación de desazón y pena, una compañera me ha indicado que posiblemente hubiera otra paloma muerta en uno de los patios interiores. Con la primera en mis manos, me he encaminado a la búsqueda de la otra. Efectivamente había otra paloma muerta, que ayer estaba enferma y que nadie acudió a socorrer. La sensación de extrañeza y de vacío ha sido por partida doble. Las he colocado juntas y envuelto en una indigna bolsa de plástico. Una vez se ha muerto, el cuerpo no importa el destino que tenga. Aunque me han dado ganas de ir donde las he depositado y recogerlas para enterrarlas. He llegado tarde. La limpiadora ya había recogido la bolsa y se la ha llevado para arrojarla a la basura.
Puede parecer una tontería todo esto que cuento, pero se me ha antojado como un suceso extraño que me ha hecho pensar en el simbolismo de esta escena, aunque aún no lo he sabido relacionar. Desde muy antiguo -y así se nos indica en el Antiguo Testamento al narrarnos la historia de Noé- la paloma ha tenido un fuerte significado como símbolo del espíritu bondadoso y la paz. También se la ha interpretado como símbolo de la amistad y del amor generoso de Dios, a través del espíritu.
Ambas criaturas han pasado sus últimos momentos solas, con su dolor y su frío. Ambas estaban en el mismo edificio. Ambas tan cerca y a la vez tan separadas por muros cubiertos. Puede que todo esto tenga algo que ver con hechos que me van a ocurrir y puede que no. Puede que todo sea casualidad y sólo haya sido el motivo de experimentar sensaciones. En cualquier caso siempre habrá quien piense que algo premonizan. Puede que hoy no sea un buen día.
En el patio de entrada a mi lugar de trabajo, me he tropezado con una paloma muerta provocándome una sensación de mucha lástima. Se encontraba refugiada bajo unas sillas, como si hubiese estado buscando resguardarse de la noche para mitigar el frío o el dolor que tenía. Cuando la he recogido he tenido la sensación de que no hacía mucho tiempo que había expirado porque aún no estaba del todo rígida ni su tacto era el de la fría muerte. Es como si hubiese estado esperando que alguien llegase a tiempo de socorrerla y darle calor, pero su esperanza no se ha cumplido.
Al comentar el hecho, con una exclamación de desazón y pena, una compañera me ha indicado que posiblemente hubiera otra paloma muerta en uno de los patios interiores. Con la primera en mis manos, me he encaminado a la búsqueda de la otra. Efectivamente había otra paloma muerta, que ayer estaba enferma y que nadie acudió a socorrer. La sensación de extrañeza y de vacío ha sido por partida doble. Las he colocado juntas y envuelto en una indigna bolsa de plástico. Una vez se ha muerto, el cuerpo no importa el destino que tenga. Aunque me han dado ganas de ir donde las he depositado y recogerlas para enterrarlas. He llegado tarde. La limpiadora ya había recogido la bolsa y se la ha llevado para arrojarla a la basura.
Puede parecer una tontería todo esto que cuento, pero se me ha antojado como un suceso extraño que me ha hecho pensar en el simbolismo de esta escena, aunque aún no lo he sabido relacionar. Desde muy antiguo -y así se nos indica en el Antiguo Testamento al narrarnos la historia de Noé- la paloma ha tenido un fuerte significado como símbolo del espíritu bondadoso y la paz. También se la ha interpretado como símbolo de la amistad y del amor generoso de Dios, a través del espíritu.
Ambas criaturas han pasado sus últimos momentos solas, con su dolor y su frío. Ambas estaban en el mismo edificio. Ambas tan cerca y a la vez tan separadas por muros cubiertos. Puede que todo esto tenga algo que ver con hechos que me van a ocurrir y puede que no. Puede que todo sea casualidad y sólo haya sido el motivo de experimentar sensaciones. En cualquier caso siempre habrá quien piense que algo premonizan. Puede que hoy no sea un buen día.


