viernes, 19 de enero de 2007

LA ALEGORIA

<< ...Esta polifacética alegoría realizada magistral y sugerentemente por Agnolo di Cósimo, y citada por Vasari como una “extraña belleza”, representa en la zona central a Venus abrazada por Cupido, siendo acompañada a la derecha por el Placer y el Engaño, y a la izquierda por los Celos y otros tormentos del amor. A sus pies dos máscaras, posible alegorización de la Tragedia y la Comedia. En la parte superior el Tiempo descubre teatralmente, abriendo una deslumbrante cortina azul, este jeroglífico para iniciados. Con un léxico hermético, influido por los filósofos neoplatónicos, la Alegoría del Amor es un buen ejemplo del arte literario característico de la "maniera", donde lo bifacial se funde en un contexto alquímico y decorativo…>>
(J. Rogelio Buendía “Las claves del arte manierista”, Editorial Ariel, Barcelona 1986, pags 18-19)


<...Esta pintura ha recibido títulos diversos: "Venus, Cupido, la Locura y el Tiempo", "El Placer y el Juego" o, simplemente, "Alegoría", lo que indica que se desconoce la clave para descifrar su exacto significado. La composición muestra en el centro a Venus, la diosa pagana del amor, desnuda; sostiene con su mano derecha una de las flechas de Cupido y con la izquierda una bola de oro. Su hijo, el joven Cupido alado, la abraza de una forma muy sugestiva y erótica: besándola en la boca abrazándola por el pecho y la cabeza. A la derecha del grupo central encontramos un niño con cara de felicidad que, según los expertos, representa el Placer: es un "putto" que se dispone a tirar un manojo de rosas; esta figura infantil lleva cascabeles en los tobillos y ha pisado un haz de espinas con el pie derecho. Le sigue una extraña joven vestida de verde que deja entrever bajo el vestido un cuerpo en forma de serpiente enroscada que tiene en las manos una bresca y una zarpa de ave de presa. Probablemente simboliza el Engaño, una calidad desagradable -de aspecto encantador, pero detestable bajo la superficie- que suele acompañar al Amor. A la izquierda del grupo central, recortado por el perfil del cuerpo y de la ala de Cupido, aparece un personaje que se arranca los cabellos con las manos, y tiene un rostro crispado por una horrible mueca (¿se trata de un hombre o una bruja rabiosa?). Representa los Celos, esta mezcla de envidia y desesperación que también a menudo acompaña al Amor. Las dos figuras principales se encuentran sobre un fondo compuesto por una tela azul y un cojín de seda roja, detrás del cual aparecen, en la parte superior, dos figuras levantando una cortina que, por lo que parece, escondía la escena. El hombre es el Padre Tiempo, tiene alas y lleva su simbólico reloj de arena. Es el Tiempo, quien advierte sobre las múltiples complicaciones que acechan al tipo de amor lujurioso aquí representado. La mujer de perfil situada delante de él a la izquierda, que por el hieratismo de su rostro parece llevar una máscara similar a las que se encuentran a los pies de Venus, se interpreta como la Verdad; es quien desenmascara la difícil situación de terrores y placeres que, inevitablemente, conllevan los dones de Venus.>
( Anónimo en http://cv.uoc.es)
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¿Realmente es cierto que este cuadro es un enigma y que como tal no puede llegar a descrifarse? Pues todo dependerá de los ojos con que miremos la escena. Enigmático lo es, sin duda. Pero el espectador, tras un ligero análisis iconográfico -y a través de la intuición, cualidad básica para interpretar una obra de arte, en conexión con la razón del conocimiento y la interpretación iconológica- , puede llegar a descifrar el mensaje, o mensajes que encierra.
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No existe un conocimiento universal de las cosas, ni una única intepretación válida de la realidad ni de lo que trasciende. La "verdad", por tanto, ni es absoluta ni incuestionable. La mayor parte de las veces hemos de reconocer "criterios de verdad" o "certeza" de las cosas, porque todo se relativiza cuando lo ponemos en contacto con la universalidad y la diversidad de pareceres, individuos y/o percepciones de lo que nos rodea, tantas como seres humanos, espectadores u observadores interpreten lo que tienen cerca de sí.
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Dicho esto, y con los datos más básicos sobre qué nos representa Bronzino en su "Alegoría del Amor" (titulo bastante generalizado del cuadro), observe el espectador la escena e interprete con los ojos físicos y con los del conocimiento. Más aún, póngase la historia en relación con las vivencias personales y se llegará a un mensaje nítido y a una conclusión clara. En tus manos lo dejo, amigo lector, hasta que llegue la publicación de mi visión e interpretación personal de esta bella pintura manierista.

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