domingo, 28 de enero de 2007

Una mirada a "LA ALEGORIA"

Como habéis podido leer en el artículo anterior, este cuadro ha recibido muchos títulos a lo largo de la historiografía del Arte. A pesar de ello, parece ser que el más utilizado es el de “Alegoría del Amor”, por el tema principal que se representa en el lienzo. Ni que decir tiene que tantas como títulos, han sido las interpretaciones que de esta historia se han producido y, por tanto, los distintos significados y mensajes que encierra. Ya he avanzado el análisis iconográfico de la obra, lo que nos ha llevado a determinar quienes son los personajes que intervienen en la representación y, ahora nos queda, su interpretación formal e iconológica que nos pondrá sobre la pista del mensaje o sentido final del cuadro.

Para algunos, el cuadro ha resultado ser un enigma, como un jeroglífico de difícil precisión en cuanto al sentido más correcto de su significado. Si abordamos la escena desde el punto de vista estilístico, hay que decir que se trata de una pintura de Mitologías, de estilo manierista. Basta comprobar como está presente la huella Miguel Angel en la tonalidad de los colores, la ligereza de las figuras de Rafael de Sanzio, la similitud de los rostros de angelotes y “puttis” de obras miguelangelescas. Observemos el colorido, la carnosidad, los escorzos, la articulación facial de los personajes, de este cuadro de Bronzino y comparemoslo –entre otros- con el “Tondo Doni” o ”El Entierro de Cristo” de Miguel Angel o alguna "Madonna" y "Sagrada Familia" de Rafael de Sanzio, el pintor de Urbino.


Tondo Doni, Miguel Angel, 1504
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Por otro lado, hemos de considerar el momento en que se realiza esta pintura y ponerlo en estrecha relación con el pensamiento estético en boga en ese momento: el “neoplatonismo”, que esta presente en toda la concepción de “la Alegoría”. La “natura” de los personajes es una “naturans naturata”. Es decir, la apariencia de los personajes nada tiene que ver con lo que sería el natural real (naturans), sino que se plasma una naturaleza idealizada, que parte y surge de lo real, pero que queda por encima y trasciende lo material porque forma parte del mundo de las ideas (naturans naturata). La escena lleva implícito el concepto de belleza neoplatónico defendido por Rafael de Sanzio y los humanistas italianos. Al artista interesa representar una belleza que -aunque participa de la realidad a través de las múltiples bellezas que se suman- forma parte del mundo de las ideas; esto es, se representa una “belleza ideal” o la “Idea de Belleza”

El tratamiento de la escena, de algún modo, ya preconiza un nuevo concepto o estilo en la representación pictórica: el barroco. Impera el efecto teatral que la escena ofrece al espectador. Importan la escena y el efectismo narrativo de la historia, característica más propia de lo que será, más tarde, “lo barroco” y cuyas bases comienzan a introducirse de forma suave.

Podría decirse que esta pintura es una alegoría de alegorías, a juzgar por la variedad de valores, encarnados en personajes, que nos representa: el amor, el placer, el engaño, el tiempo, la locura, los celos, la tragedia y la comedia. Resulta como si el pintor adoptase la retórica y los recursos del lenguaje para representarnos una pequeña obra de teatro (una vez más nos acerca a “lo barroco” que llega). Moralejas y mensajes pueden extraerse tantos como se quiera, en función de aquel aspecto que más interese al espectador. Todo es mutable por la acción del tiempo y aunque el amor carnal pasa, el amor espiritual, la idea de amor, permanece. Lo mundano, la pasión, cambia con el tiempo pero el concepto, la idea del amor es inmutable. Si analizamos los valores y temas alegóricos que se nos representan, podemos llegar a la conclusión de la vigencia del tema y de la intemporalidad del “amor”, como uno de los aspectos vitales más ansiados por el ser humano en todos los tiempos. En las pasiones siempre hay algo de tragedia -por el sufrimiento- y de comedia –por la felicidad de ser amado-. En las relaciones amorosas uno de los principales ingredientes es el placer, el erotismo, lo sexual; pero uno de los mayores peligros son los celos y el engaño que pueden incluso provocar la locura de quien es objeto o sufre estos males. La “Alegoría del Amor” pintada a mediados del siglo XVI por Agnolo di Cósimo es, pues, intemporal, vigente y puro teatro.

Si los personajes centrales son Venus y Cupido, realmente lo que se nos muestra es un amor incestuoso, una pasión cargada de erotismo, entre madre (Venus) e hijo (Cupido). Cosa que entiendo poco probable que realmente fuese la intención del pintor. Máxime si consideramos el contexto histórico en que se realiza la obra, momento en el que -a pesar de la relajación de las costumbres en el entorno de las cortes florentinas y los estados italianos-, se suceden varias revueltas y tiene lugar un ambiente candente (impulsado desde los púlpitos en defensa de los dogmas de la religión cristiana y en contra de la Reforma de Lutero); propiciando la 3ª convocatoria del Concilio de Trento (1542).

A mi entender, es más probable que Bronzino represente a Cupido y Psique, en un intento de aunar las dos grandes culturas del mundo clásico: Roma y Grecia. Cupido y Venus, son producto de la mitología romana, mientras que Psique es la ninfa inmortal que se enamoró de Eros -dios del amor- según la mitología griega. O bien, pudieran representarse los amores de Eros y Psique, argumentando cierta inocencia en esta pasión al pintar a Eros como un “putti” alado -forma de representar a Cupido- (Aunque una correcta interpretación iconográfica siempre establecerá que ese personaje que besa al personaje femenino central es Cupido).

El viejo Cronos -padre Tiempo- protege al Amor de la oscuridad con un manto de rico azul lapislázuli, a modo de telón, enriqueciendo y otorgando nobleza a la escena. Desde el siglo XIV, el azul lapislázuli era uno de los colores más preciados y caros que podían usarse en la pintura. Procedente de Oriente, el azul junto al oro y el rojo puro, eran pigmentos de gran valor lo que llevó a que, incluso, se estipulasen contratos entre comitentes y artistas de cuál debía ser la calidad (en onzas) y la cantidad a usar en determinados encargos, reservándose el uso del azul a las figuras y zonas más nobles como el manto de la Virgen María.

El hecho de que Agnolo di Cósimo, elija este preciado color, implica el valor que otorga a la Diosa pagana del Amor, para resaltar la belleza del amor en todos los sentidos, colocando a la figura delante de ese telón sobre el que de forma destellante resurge el tono marmóreo de la piel de Venus, como si una cita de la antigüedad se tratase. Una vez más el "concetto" neoplatónico, la idea de belleza, está presente en la concepción espacial e iconográfica de la escena.

Podríamos deducir que el artista pretende constatar como el Tiempo protege a la Belleza de la oscuridad que la eclipsaría, del propio paso del tiempo que de forma irreversible va apagando la luz de la belleza ideal. La belleza neoplatónica solo tiene verdadero sentido a la luz del entendimiento y del conocimiento.

Para finalizar, sólo me resta decirte, que la aproximación que aquí se ha expuesto no es más que una sencilla -y muy personal- interpretación de una obra de arte, tan válida como la que tú puedas obtener al reflexionar sobre la historia que nos narra Bronzino. Lo que pretendo es que mires un cuadro con ojos expectantes y valentía a la ahora de exponer e interpretar lo que el arte te ofrece. Lo que a ti te sugiere, seguro que es tan válido e importante como lo que le pueda sugerir a cualquier entendido en obras de arte. Como te apunté en el artículo anterior, todo es según el cristal con que lo miremos, vale?
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Sebastián Bermúdez Hormigo

Bibliografía:

J. Rogelio Buendía, “Las claves del arte manierista”, Editorial Ariel, Barcelona 1986.
Anónimo en http://cv.uoc.es
Erwin Panofsky, “Estudios sobre iconología”, Alianza Universidad, 1985.
M. Baxandall, “Pintura y vida cotidiana en el Renacimiento”, Ed. Gustavo Gili, 1984.


7 comentarios:

Kaótiko dijo...

Impresionado me dejas. Ya te estás preparando unas oposiciones de profe de arte!! Y a ver si te parece bien una idea: escribir un libro que se podría titular algo así como "mis pinturas favoritas", en el que desgranaras, con esa habilidad tuya que Dios te ha dao, las cincuenta o cien pinturas quye más te han transmitido, conocidas y por conocer. Y así compartes la belleza con los pardillos a los que nos hace falta un empujoncito para descubrir lo que se esconde detrás de los colores; y sentir la belleza.
Aquí, un fan.
Javier Vidal

Traskita dijo...

Bueno, por casualidad he encontrado su artículo. He de decir que este cuadro de Bronzino es uno de mis preferidos, en cierto modo porque hace tiempo lo estudié en profundidad. Así, le recomiendo un libro del señor Ángel Urbán titulado Alegoría del Amor: Amor - Engaño, en el que se realiza un análisis exhaustivo de esta obra.
En cuanto a su visión de la obra, le lanzo una pregunta: la figura del tiempo, no podría estar "destapando" en lugar de "tapando"?? Si tenemos en cuenta el dicho de que "la verdad es hija del tiempo", es decir, que con el tiempo se "desvela" la verdad, ¿no podría el tiempo estar quitando el velo que tapa la verdadera escena? Es sólo una reflexión.
Saludos.

Anónimo dijo...

Traskita, pareces ser de las mías. Precisamente, este cuadro es uno de mis favoritos porque hace unos años lo estudié en profundidad en el instituto, y, casualmente, con el libro de Ángel Urbán. Tengo que decir que me encantó, es algo que nunca se me olvidará. Estoy de acuerdo contigo en que la función del Tiempo es mas bien la de "destapar" la verdad, puesto que lo que lo que en realidad representa todo el cuadro es el engaño al que nos sometemos cuando nos dejamos encandilar por el Amor. Además, si nos fijamos detrás del telón, asoma una pequeña rama que, no estoy del todo segura, pero me parece recordar que era mirto (uno de los atributos de Afrodita). Esto puede ser interpretado como el Tiempo descubriendo que, tras de todo el engaño y sufrimiento que produce el Amor, se esconden las artimañas de esta diosa.
Por otra parte, un curioso detalle difícil de ver es que, el niño que está con las rosas, tiene una pequeña espina clavada en el pie. De nuevo, Bronzino nos dice que hasta el amor más bello y puro, tiene un mínimo riesgo de hacer daño.
La mujer que hace de pareja con el Tiempo, es el Olvido, y está forcejeando con él. Es representada sin globo ocular, ni dientes, ni nuca (ausencia de sentidos explicando que "lo olvidado no lo sientes", y, además, para los griegos, la memoria residía en la nuca). Y por qué forcejea con el Tiempo? Bueno, sinceramente, no lo sé, pero si recuerdo que aquel profesor nos enseñó que en la mitología, no era la Mentira el antónimo de la Verdad, sino el Olvido. Es la única relación que le encuentro con el Tiempo, al presuponerle padre de la Verdad.
Para la niña con el panel de miel, me encantaría encontrar un adjetivo menos coloquial, pero mi cabeza no me deja de repetir "alucinante". Belleza de frente, con diadema como la de Afrodita, entregandonos la miel, la dulzura del Amor, pero... desde cuando si ponemos la mano en esa posición el pulgar se queda en el interior? En realidad, lo que parece ser la mano derecha entregandonos la miel, es la siniestra (negativa para el mundo clásico)y la que creemos que es la siniestra es la diestra, llevando una especie de escorpión (se nota el aguijón). Además, la niña en vez de piernas, tiene patas de león y cola de serpiente. No es increible? Que manera de representar el Fraude y el Engaño!
Afrodita y Eros, por otra parte, se están dando un beso con lengua, si... quizás por representar el erotismo, pero más bien, lo que están es usando un gesto de amor para engañarse el uno a otro, y mientras que Eros intenta robarle la corona a su madre, ella intenta apoderarse de un par de flechas. El beso es solo para "distraer" al otro.
Todo el cuadro está dividido por parejas, hasta las palomas (símbolo de matrimonio y, a su vez, de promiscuidad) y las máscaras (me gusta la interpretación que le das aquí Sebastián, pero yo también añadiria que es representación del Teatro, la Mentira -es más, los actores de los teatros griegos se llamaban "hipocrités"-).
En definitiva, el único personaje que no tiene con quien compartir cuadro es el Dolor (otro personaje que me encanta, por darme la impresión de ser tan auténtico... parece desgarrarse de verdad). Esta mujer mayor, destrozada, está casi en penumbra, ocupando un pequeño espacio, cuya lugubrez es eclipsada por tanto color y belleza. Pero es el único personaje, junto con el Tiempo, que no esconde nada. Curiosamente, ambos, además, son representados como personas mayores: la experiencia, la sabiduria.
Es que el cuadro es increible. Y más increible aun es que siga recordando estas cosas. De verdad, siento haberme soltado tantísimo. Solo espero que te sirva de algo lo que sé y que sigas disfrutando del cuadro.
Un saludo!
Ah, y una pregunta Traskita, por casualidad, no serás cordobesa, verdad?

*Gea*

Anónimo dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Siempre me atrajo este cuadro por su sofisticada frialdad pero hasta hoy no llegué a empezar a comprenderlo con cierta profundidad.

Anónimo dijo...

Me encantaría comprar el libro de Ángel Urbán pero no lo encuentro por ninguna parte. Lo he consultado en la Biblioteca Nacional y es verdaderamente interesante y ameno ¿Alguien sabe dónde lo puedo conseguir?
LO NECESITO!!!

Ego... dijo...

Hola! Me encantó tu descripción. Existe un libro que se dedica completamente a analizar este cuadro tan genial de Bronzino. ¿Sabes cómo se titula y su autor?
Ando buscándolo hace tiempo porque lo leí en el instituto hace unso 10 años y no he vuelto a saber más.
Un saludo

franco dijo...

Linda lectura la de tu texto. Vengo de típico pedante de la filosofía... me parece que estás tomando al revés los términos en los que se expresan en general tanto Platón como en Plotino (neoplatónico).
Tanto en "una naturaleza idealizada, que parte y surge de lo real, pero que queda por encima y trasciende lo material", como en "participa de la realidad a través de las múltiples bellezas que se suman", el asunto sería más bien al revés.
Nuestra realidad, de apariencias, "participa" (metexis) de las realidades ideales, de la que es una copia poco fiel. Y las ideas (eidos) son "causa" (aitía) de nuestra realidad, moldeada por el demiurgo. Eso en el señor Platón. Neoplatónicos solamente estudié a Plotino, y en él también nuestra realidad es deficitaria respecto a "lo uno", que es de donde todo lo demás proviene según una serie de instancias y blablá ya molesté lo suficiente.
Siempre voy a volver sobre este cuadro. Ahora agregaré a mi cristal tu mirada, que me ha resultado muy útil y placentera.
Saludos